Bordados.

Los famosos bordados de Saint Gallen que conquistaron el mundo

¿Qué tienen en común Michelle Obama, la reina Isabel II y Amal Clooney? Las tres lucieron bordados de St. Gallen, un prestigioso producto suizo que ha adornado prendas de alta costura y ropa interior en todo el mundo desde el siglo XIX.

"Dice la leyenda que los habitantes de St. Gallen descubrieron el encaje de bolillos en el mercado textil de Lyon gracias a una señora turca que practicaba esta técnica", dice Ilona Kos, curadora del Museo Textil en St. Gallen. Ese momento histórico quedó eternizado en una pintura que se exhibe a la entrada de la exposición dedicada a la historia de los textiles en el cantón. 

Vestido.

 

"Ya en el 1800 muchos lugareños se ganaban la vida en la industria textil en St. Gallen. A medida que la necesidad de mano de obra agrícola fue cayendo y los salarios se redujeron, la gente recurrió a las empresas textiles en busca de empleo", comenta la historiadora. "Nuestra región era una gran productora de lino y algodón que exportaba al mercado de Lyon, un reconocido centro textil que atraía a comerciantes de toda Europa".

Los primeros bordados de St. Gallen se hacían a mano sobre la tela de lino. Luego, en 1850, comenzaron a aparecer las primeras máquinas de bordar. "Los habitantes de St. Gallen fueron los primeros en usarlas en el país. Las máquinas de bordar se usaban en las fábricas, pero la gente también las tenía en sus casas. Ya en ese entonces la gente hacía teletrabajo", dice Kos con una sonrisa. "Este tipo de máquina requería la presencia constante de una persona".

St Gallen embroidery machine of the period.
Máquina bordadora de St. Gallen de la época

 

Un producto de exportación

La técnica empleada por los bordadores de St. Gallen se llamaba bordado inglés o guipur, y se podía encontrar en prendas de vestir, ropa interior, manteles y servilletas. 

Embroidery

 

Hoy las prendas bordadas de St. Gallen son un producto de lujo, pero en un momento eran bastante accesibles gracias al uso de las máquinas y la mano de obra barata. La mayoría de estos artículos se destinaban a la exportación. Hasta 1912, St. Gallen era conocido en todo el mundo por sus bordados y sus artesanías, muy requeridos especialmente en Francia y en Estados Unidos. "En esa época, dos de cada tres trabajadores se ganaban la vida con los bordados. La industria textil fue la principal fuente de ingresos para el cantón hasta la Primera Guerra Mundial. Después, la popularidad de los bordados de St. Gallen entró en declive. Gozó de un breve resurgimiento después de la Segunda Guerra Mundial, pero nunca recuperó su antiguo mercado", comenta Kos.

Una cuidada tradición familiar

"Mi bisabuelo comenzó en una empresa de bordados antes de establecer su propia compañía en 1904", dice Emanuel Forster, CEO de Forster Rohner AG. La firma de St. Gallen es una de las pocas bordadoras aun en pie y que se mantienen en manos de una familia. "Mi hermana, mi hermano y yo somos la cuarta generación que trabaja en la empresa. El mundo de la moda siempre estuvo muy presente en casa. Muchos clientes venían a nuestra casa a comer. No sé cuántas veces fuimos a París, y desde pequeño ese mundo siempre me fascinó. Así que estudié administración en St. Gallen antes de empezar a trabajar en nuestra empresa en 2001".

Forster Rohner SA

 

Forster Rohner AG crea piezas y diseños de bordado para ropa interior y prendas de lujo por encargo. La empresa familiar también lanza dos colecciones de bordados por año. Su casa matriz y los departamentos de diseño e innovación siguen ubicados en St. Gallen. En los años 90, la producción se mudó a China, Rumania y Bosnia-Herzegovina. En total, la empresa tiene unos 900 empleados, 200 de los cuales trabajan en Suiza. 

Michelle Obama, Isabel II y Amal Clooney

Forster Rohner AG trabaja con las marcas más importantes del mundo como Dior, Chanel y Victoria's Secret. Michelle Obama, la reina de Inglaterra y Amal Clooney lucieron bordados realizados por la empresa. "El vestido que Michelle Obama lució en la toma de posesión de su esposo en 2009 era una pieza única hecha a medida. La moda avanza muy rápido y los plazos son cortos. Nuestros clientes a menudo vienen a la mañana con un pedido que se tiene que entregar esa misma tarde", dice Forster.

Models of period clothing made of St Gallen embroidery.
Modelos de trajes de época con bordados de St. Gallen.

 

Los artículos bordados que se confeccionan en grandes cantidades, como la ropa interior, se hacen a máquina. En la alta costura, las piezas de bordado a menudo son únicas y se hacen a mano. 

Mantenemos todas nuestras piezas en nuestra biblioteca. Tenemos casi medio millón. Solo nuestros clientes tienen acceso.

explica Forster, admitiendo que el bordado es ahora un mercado nicho. "Estamos muy bien posicionados en el sector de lujo, pero no en la industria en general. Somos un nombre establecido entre los diseñadores, pero no para el mercado masivo. Como la moda, tenemos que reinventarnos constantemente y siempre estamos buscando nuevas maneras de asegurar nuestra supervivencia". Con pasión, la familia Forster continúa la tradición que les permitió ayudar a hacer del bordado de St. Gallen una marca reconocida en todo el mundo.