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Agricultura y cambio climático: un desafío para la investigación agronómica en Suiza

La investigación agronómica suiza enfrenta el cambio climático trabajando para garantizar la seguridad alimentaria.

El futuro impacto y la escala del calentamiento global son aún difíciles de evaluar porque en gran medida son el resultado de emisiones de gases de efecto invernadero. Si bien la mayoría de los líderes políticos mundiales están de acuerdo sobre la necesidad urgente de reducir las emisiones, aún es difícil asegurar los resultados de los compromisos asumidos o que estos sigan siendo respetados. La agricultura desempeña un papel fundamental en este contexto ya que es tanto víctima como protagonista del cambio climático. Este es un desafío para la investigación agronómica suiza.

 Con el Acuerdo de París del 12 de diciembre de 2015, la comunidad internacional se comprometió a lograr una importante reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero. El objetivo: mantener el calentamiento global por debajo de los 2°C. La agricultura está doblemente preocupada: por un lado, los cambios climáticos están amenazando la seguridad alimentaria y por el otro, la agricultura está produciendo una cantidad significativa de gases de efecto invernadero. En Suiza, Agroscope, el organismo de investigación agrícola del gobierno federal, está trabajando en los dos frentes. Los investigadores están trabajando para preservar la cantidad y calidad de los alimentos producidos por los agricultores suizos a la vez que desarrollan soluciones para mitigar su impacto ambiental. Pero ¿cómo trabajan los investigadores sobre un fenómeno tan difícil de anticipar como el cambio climático?

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Soluciones concretas para enfrentar un futuro inestable: los escenarios

Pierluigi Calanca, un científico que trabaja en el grupo de investigación de Clima y Agricultura, responde: "Antes que nada es necesario tener en cuenta las hipótesis sobre el desarrollo de la sociedad dentro de 30, 40 y 100 años. Para eso trabajamos con lo que llamamos 'vías', es decir los diversos canales a través de los cuales se acumulará el CO2 en los próximos años". El escenario más favorable: se cumple el Acuerdo de París. El peor: el mundo continúa produciendo al menos tanto CO2 como ahora.

Sobre la base de estos diferentes escenarios, o vías, los climatólogos pueden calcular los futuros cambios en el clima global con la ayuda de modelos y luego extrapolar los resultados para una región determinada. Los científicos de Agroscope están trabajando con estos escenarios regionales para tratar de determinar el impacto del cambio climático en la agricultura. Sin embargo, esto implica cooperación. "Desarrollamos una base de información que otros investigadores pueden utilizar para llevar a cabo su investigación más específica y dirigida. Nuestro rol es tratar de anticipar no solo el impacto de un aumento en la temperatura de una región, sino también las variaciones en la precipitación y lo que esto implica", explica el climatólogo.

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Este sistema de irrigación es muy útil durante los períodos de sequía.
© Gabriela Brändle, Agroscope

Colaboración nacional e internacional esencial

La cooperación internacional es un desafío global. Un ejemplo: dentro del marco de un proyecto que está llevando a cabo ERA-NET, un instrumento europeo de trabajo en redes para investigadores, Agroscope está colaborando con Alemania y Rusia. El equipo evalúa los riesgos de las olas de calor y de las fuertes variaciones en las precipitaciones para la producción de granos en Rusia. Es un proyecto clave para la seguridad alimentaria en todo el mundo: "Rusia es uno de los mayores exportadores de trigo, pero la ola de calor de 2010 devastó sus cultivos. Una caída en la producción de más del 30% provocó un aumento importante en el precio del trigo en el mercado mundial", explica Calanca. Fue un desastre para un alimento básico. "Gracias a este proyecto, será posible determinar las áreas que están más amenazadas por eventos extremos y encontrar soluciones para minimizar la escala de una futura escasez y de los desequilibrios de mercado".
Y en Suiza, ¿cómo nos estamos preparando para el impacto del cambio climático?

Los viñedos bajo una atenta observación  

Ya existe una cooperación estrecha en particular con el grupo de investigación de viticultura, que se enfrenta a un doble desafío. La tipicidad y calidad de los vinos depende ampliamente de las temperaturas y la humedad, y las vides tienen una vida de 30 a 40 años.
Vivian Zufferey, una científica que trabaja en el grupo de viticultura, explica su método: "Es importante comprender que el cambio climático no es algo que está comenzando hoy. Las temperaturas, la luz solar y las precipitaciones varían enormemente de un año al otro. Durante muchos años, hemos estudiado atentamente el impacto de las condiciones climáticas sobre el comportamiento de las variedades de uvas y la calidad de los vinos. Estas observaciones son muy valiosas porque pueden llevar a vías y propuestas técnicas para el futuro".

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Maíz, como otras cosechas en Suiza, sufren más frecuentemente de periodos de sequía. © Gabriela Brändle, Agroscope

No solo el aumento en la temperatura es un desafío para los investigadores, el potencial incremento en las fluctuaciones de los ciclos de precipitaciones también es un grave problema. Zufferey continúa explicando: "Probamos diversas técnicas de cultivo para enfrentar la sequía en diferentes variedades de uvas. Por ejemplo, el grupo de investigación está estudiando las posibilidades de sembrar césped entre las vides durante las condiciones de sequía porque el pasto previene la erosión del suelo. Este proyecto también permite observar los efectos del césped en el caso de competencia por el agua y los minerales, especialmente los elementos a base de nitrógeno". Gracias a estos estudios, ahora es posible promover ciertas técnicas de cultivo y seleccionar variedades de uvas y suelos que mejor se adapten a las futuras condiciones climáticas, que resistan los mayores riesgos de enfermedades fúngicas y los problemas de plagas emergentes.  
Más aun, al preservar el suelo y seleccionar las plantas más resistentes, la viticultura, como la agricultura, produce menos CO2. De esta manera convergen los dos objetivos. 

Facilitar el acceso a los resultados de la investigación

 La clave del éxito para superar los desafíos del cambio climático es la cooperación. "En la investigación, la cooperación con los institutos internacionales es fundamental. Como en el campo de la medicina, la mejor manera de avanzar es compartir los hallazgos", expresa Zufferey.
Suiza goza de una importante ventaja con la apertura del Centro Nacional de Servicios Climáticos.  El centro es una plataforma para el intercambio de conocimiento y para facilitar el acceso a los escenarios y los resultados de la investigación. El objetivo es permitir que los diferentes actores en la lucha contra el cambio climático obtengan información actualizada. Este es un proyecto en el que Pierluigi Calanca participa activamente y que permitirá que Suiza se prepare mejor para los desafíos del futuro.

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Lluvia fuerte daña los cultivos. © Gabriela Brändle, Agroscope