El rol de Suiza como potencia protectora
¿Qué es una potencia protectora?
En las sedes diplomáticas en las capitales de todo el mundo, las banderas que representan a los diferentes países flamean orgullosas en el viento. Sus colores indican la presencia de embajadas y consulados, cuyo rol es representar los intereses de sus respectivos estados a través de la diplomacia y asistir a sus ciudadanos en el estado receptor. El término 'diplomacia' deriva del griego diploma, que significa 'doblado en dos', y que luego se utilizó para referirse a los documentos importantes que se intercambian entre estados. Históricamente, el intercambio de este tipo de documentos ya era común entre estados soberanos o reinos en Egipto en el siglo XIV AC. Cuando estados en guerra rompen relaciones diplomáticas, un tercer estado puede asumir la función de 'potencia protectora'. En ese caso, la potencia protectora representa los intereses del estado solicitante en el estado con el que ha roto relaciones. Desde 1961, esta manera de mantener relaciones entre países en conflicto ha estado regida por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Suiza puede ofrecer sus servicios como potencia protectora o puede asumir dicho mandato a solicitud de otro estado. Un mandato de potencia protectora solo puede entrar en vigencia con el consentimiento de todas las partes. En Suiza, la autoridad competente para aceptar o rechazar el mandato es el Consejo Federal. Según Livia Leu, embajadora de Suiza en Irán entre 2009 y 2013 y en Francia desde octubre de 2018, "como estado soberano, Suiza claramente debe aplicar una política exterior guiada por sus obligaciones constitucionales y salvaguardar sus propios intereses, principios y valores[1]".
El embajador Félix Baumann es Representante Permanente de Suiza ante la Conferencia de Desarme y jefe de la División Multilateral en la Misión Suiza en las Naciones Unidas en Ginebra. "Inicialmente, negociamos el contenido y las modalidades del mandato, porque no hay un arreglo estándar y cada relación es diferente", explica. El país solicitante asume todos los costos directamente relacionados con el mandato pero el despliegue permanente de los equipos en el lugar es responsabilidad de la Confederación Suiza.
Representar los intereses de un país puede implicar tareas administrativas, como establecer un servicio consular para procesar solicitudes de pasaportes o manejar asuntos de estado civil. Asimismo puede implicar misiones más riesgosas, como negociar la liberación de rehenes. Suiza puede recibir un pedido de armar un equipo para defender los intereses del estado representado, o el estado puede enviar su propio personal y colocarlo bajo la protección de Suiza. "Es fundamental que la potencia protectora sea capaz de construir relaciones con ambos estados en base a la confiabilidad y la transparencia. Suiza por lo tanto se esfuerza por asegurar un servicio de alta calidad que mantenga un enfoque equilibrado en todas las cuestiones, y no identificarse con políticas promovidas por ninguna de las partes", explica Livia Leu.
Historia como potencia protectora
El papel de Suiza como potencia protectora data del siglo XIX. Durante la guerra franco-prusiana de 1870–71, Suiza representó los intereses del Reino de Baviera y del Gran Ducado de Baden en Francia. Luego durante las dos Guerras Mundiales, "su neutralidad le permitió convertirse en la potencia protectora por excelencia y asumir 200 mandatos para representar a 35 países durante el conflicto". Según Marc Perrenoud de la unidad de historia del DFAE, este fue el período en el que Suiza forjó su reputación como potencia neutral. "Fue durante la Segunda Guerra Mundial que Suiza asumió el mayor número de mandatos concurrentes en su historia. Diplomáticos eminentes como Walter Stucki, quien encabezó la representación diplomática suiza en Francia en esa época, tenía responsabilidades considerables", continúa. Para Leu, la Confederación Suiza es un país atractivo como potencia protectora por su "neutralidad, su política exterior moderada y la ausencia de ningún pasado colonial, que naturalmente la predispone a cumplir esta función como mediador imparcial".
La neutralidad perpetua de Suiza fue reconocida por primera vez por las potencias europeas en el Congreso de Viena de 1815. Los 'buenos oficios', primero mencionados en un despacho del Consejo Federal en 1870, son un aspecto de esta neutralidad. Además de salvaguardar los intereses extranjeros, Alois Riklin también menciona en el Diccionario Histórico de Suiza la fundación de la Cruz Roja y la convocatoria de la Conferencia Diplomática de 1864 como algunas de las acciones más históricas de Suiza en este sentido, ya que sentaron las bases para las Convenciones de Ginebra y el derecho internacional humanitario en tiempos de guerra. "Si bien Suiza es un país neutral, esto no quiere decir que su política exterior sea pasiva", dice el analista político Daniel Warner.[2] "El hecho de que Suiza es neutral permite que ambas partes la perciban como imparcial".
"La población suiza está justificadamente orgullosa de estos mandatos ya que constituyen un reconocimiento a la política exterior del país".
- Daniel Warner
Pasados, actuales y posibles futuros mandatos
Suiza ha protegido intereses de estados y a la vez ha salvado vidas de personas a lo largo de sus numerosos mandatos de potencia protectora. Durante la Segunda Guerra Mundial, aquellos que buscaban proteger a las víctimas del régimen Nazi y sus colaboradores se encontraban con obstáculos legales y políticos, pero de todos modos fueron capaces de salvar a algunos de aquellos que sufrían persecución, en especial judíos que tenían pasaportes de países de Medio Oriente o América Latina. En Hungría, el Vice-Cónsul Carl Lutz distribuyó cartas de protección que salvaron las vidas de miles de personas. Desde 1945, Suiza ha asumido más de 70 mandatos de potencia protectora. Para Marc Perrenoud, el más impresionante fue el doble mandato de Suiza para proteger los intereses de los Estados Unidos en Cuba y viceversa. El mandato de Cuba se estableció en 1961 y finalizó cuando los dos países retomaron las relaciones diplomáticas el 20 de julio de 2015. Fue el mandato de potencia protectora más extenso de Suiza y permitió que 260.000 cubanos viajaran a los Estados Unidos gracias a la creación de un enlace aéreo entre Varadero y Miami.
En la actualidad Suiza tiene seis mandatos de potencia protectora:
- Representación de los intereses de Irán en Egipto desde 1979
- Representación de los intereses de los Estados Unidos en Irán desde 1980
- Representación de los intereses de Rusia en Georgia desde 2008
- Representación de los intereses de Georgia en Rusia desde 2009
- Representación de los intereses de Irán en Arabia Saudita desde 2017
- Representación de los intereses de Arabia Saudita en Irán desde 2017
Pronto Suiza puede asumir un séptimo mandato. A mediados de marzo de 2019, el gobierno de los Estados Unidos le solicitó al DFAE que asuma un mandato de potencia protectora en Venezuela. El Consejero Federal Ignazio Cassis y el Embajador de los EE.UU. en Suiza Edward T. McMullen firmaron un acuerdo el 5 de abril de 2019 en Berna. Ahora Venezuela debe dar su consentimiento para que se aplique el mandato.
Lea más sobre los mandatos de potencias protectoras:
Switzerland as a protecting power
Swiss diplomacy in action to protect foreign interests
[1]Las declaraciones de Livia Leu y Félix Baumann citadas en este artículo fueron expresadas en el simposio sobre Diplomacia Suiza en Acción organizado por el Consulado General de Suiza en Lyon el 15 de diciembre de 2011. Fuente
[2] Las declaraciones de Daniel Warner citadas en este artículo fueron expresadas en el simposio sobre Diplomacia Suiza en Acción organizado por el Consulado General de Suiza en Lyon el 15 de diciembre de 2011.Fuente
Cover image: Foreign Interests Section of the Swiss Embassy in Tehran © FDFA