Alpes suizos Jungfrau-Aletsch

Los 13 sitios del Patrimonio de la Humanidad en Suiza

Suiza es frecuentemente asociada a sus montañas y paisajes. ¡Pero no debemos olvidar que el país de Heidi y de Guillermo Tell también es reconocido por su patrimonio cultural! En el marco de la Convención de las Naciones Unidas, que aspira a preservar los bienes culturales y los sitios naturales de la tierra que cuenten con un “valor universal excepcional”, trece sitios suizos han sido inscritos progresivamente desde 1983 en la lista de la UNESCO. Nueve por sus características culturales y cuatro por su belleza natural.

Los últimos dos sitios suizos que han llegado a formar parte de la prestigiosa lista de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) tienen la particularidad de estar dispersos en diferentes locaciones. En 2016, se añadieron una serie de obras de Le Corbusier. La obra del arquitecto suizo, que forma parte del Movimiento Moderno, ha sido reconocida en siete países. En 2021, dos reservas forestales suizas se añadieron a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO como parte de un complejo internacional de antiguos y primitivos bosques de hayas de los Cárpatos y otras regiones de Europa, repartidos por 18 países. 

Berna, capital federal

1. Ciudad vieja de Berna (1983)

Berna no es solamente la capital de Suiza: En 1983, su casco histórico fue declarado Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO. Con sus seis kilómetros de arcadas, y rodeada por el río Aare, esta joya histórica es un testimonio de la arquitectura urbana de la Edad Media. Recorrerla hoy no solamente constituye un viaje en el tiempo, sino que también permite descubrir la historia de Berna a través de lugares como la Torre del Reloj (Zytglogge), la Torre de la Jaula (Käfigturm) y la Catedral de Berna (Münster).

2. Tres castillos, murallas y defensas del burgo de Bellinzona (2000)

Es gracias a su conjunto de fortificaciones de la Baja Edad Media que la ciudad de Bellinzona figura en la lista de la UNESCO desde el año 2000. Los tres castillos Castelgrande, Montebello y Sasso Corbaro y sus fortificaciones datan de la época de los romanos y, durante la Edad Media, sirvieron para controlar la entrada (y los peajes) al valle del Ticino así como el acceso al San Gotardo.

En el fondo, los castillos Montebello y Sasso Corbaro. © Suiza Turismo
En el fondo, los castillos Montebello y Sasso Corbaro. © Suiza Turismo

3. Ferrocarril rético en el paisaje de los ríos Albula y Bernina (2008)

El trayecto entre Thusis y Tirano (Italia) del ferrocarril rético es una verdadera obra maestra de la época pionera del ferrocarril. Más de 120 kilómetros de vías serpentean a través de las montañas de los Grisones, pasan por obras de arte tales como viaductos y túneles y, entre Albula y Bernina, constituyen un ejemplo del ferrocarril de alta montaña. Los míticos trenes rojos del ferrocarril rético, creado en 1889 y el resultado de la innovación suiza, simbolizan la unión entre la tradición ferroviaria y la naturaleza silvestre.

Alp Grüm © David Gubler
Alp Grüm © David Gubler

4. El sitio La Chaux-de-Fonds / Le Locle – Urbanismo de la industria relojera (2009)

La historia de las ciudades de La Chaux-de-Fonds y Le Locle ha estado marcada por los incendios. Por eso, y gracias a la conciliación de los intereses privados y públicos en el marco de la reconstrucción, su arquitectura urbana – caracterizada por la importancia otorgada a la luz y por la facilidad de circulación – es única. Además, La Chaux-de-Fonds y Le Locle son consideradas la cuna de la industria relojera y constituyen testimonios de la época industrial desde fines del siglo XVIII, mostrando hasta hoy en día los estrechos vínculos entre la tradición relojera y el paisaje urbano.

La Chaux-de-Fonds
La Chaux-de-Fonds © Suiza Turismo

5. Viñedos en terraza de Lavaux (2007)

Los viñedos en terraza ubicados en frente del enorme lago Léman tienen una extensión de más de 30 kilómetros, ocupando toda la zona entre el Castillo de Chillon hasta la periferia oriental de la ciudad de Lausana. Sostenidos por muros de piedra, los viñedos de esta región han sido cultivados desde el siglo XI – es decir por numerosas generaciones. La región Lavaux, que abarca catorce pueblos bien conservados, es un ejemplo excepcional de una interacción casi milenaria entre el ser humano y el medio ambiente, que tiene como resultado un aprovechamiento óptimo de los recursos locales para la producción de un vino muy apreciado, que además siempre ha sido de importancia para la economía de la región.

Lavaux
Lavaux © Suiza Turismo

6. Monte San Giorgio (2003)

Arbolado y de forma piramidal, el Monte San Giorgio, ubicado al borde del lago de Lugano, es considerado el yacimiento arqueológico más importante de fósiles marinos del Periodo Triásico. En sus estratos de roca fueron hallados fósiles de ¡más de 240 millones de años! Ya que la laguna de aquel entonces se encontraba cerca de tierra firme, también se descubrieron fósiles de reptiles, insectos y plantas, que ahora se pueden admirar en un museo en el pueblo Meride. En el mismo, les espera un Ticinosuchus – un dinosaurio terrestre de 2.5 metros de longitud.

Monte San Giorgio © Ticino Turismo
Monte San Giorgio © Ticino Turismo

7. Alpes suizos Jungfrau-Aletsch (2001)

Los impresionantes paisajes de la región Jungfrau-Aletsch han tenido un papel importante en las artes, la literatura, el alpinismo y el turismo de montaña. Estos paisajes montañosos, que resultan tan espectaculares por sus imponentes sierras, sus valles preservados y el glaciar más grande de todos los Alpes, se encuentran en armonía con la naturaleza que los rodea y engloban la totalidad de pisos de vegetación: desde la estepa mediterránea hasta la árida alta montaña.

El valor universal excepcional de esta región de 82.400 hectáreas no solamente reside en su belleza, sino también en la cantidad de información que aporta acerca de los procesos de formación de montañas y glaciares, como también sobre los cambios climáticos actuales. Es, de hecho, la primera región alpina que fue inscrita (en 2001) en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

El lago Märjelen © Suiza Turismo
El lago Märjelen © Suiza Turismo

8. Abadía de Saint Gall (1983)

Una magnifica catedral que testimonia doce siglos de actividad espiritual y una biblioteca con 170.000 libros: Estas son las piezas centrales de un conjunto arquitectónico único del barroco tardío que representa la Abadía de Saint Gall, símbolo de esta ciudad ubicada en el este de Suiza. El mismo fue incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1983. La biblioteca, también llamada “farmacia del alma”, conserva 50.000 de sus libros en la sala barroca, donde también se puede encontrar la momia egipcia de Schepenese de 2.700 años de edad y admirar, en el marco de exposiciones temporarias, una parte de los 2.100 manuscritos de valor excepcional.

Saint Gall © Suiza Turismo
Saint Gall © Suiza Turismo

9. Sitio tectónico suizo del Sardona (2008)

El sitio tectónico del Sardona es una formación montañosa de 32.850 hectáreas ubicada en el noreste de Suiza que cuenta con siete cumbres de más de 3.000 metros de altura. Sus relieves muestran como las placas continentales de África y de Europa chocaron y formaron los Alpes durante millones de años. Los estratos geológicos se superpusieron, se doblaron y quebraron – y estas inmensas fuerzas son visibles en los Alpes de Glaris, cuyas cimas cubiertas de nieve se elevan majestuosamente sobre estrechos valles fluviales. La zona tiene un gran valor pedagógico y científico, ya que constituye un testimonio excepcional para el entendimiento de la actividad orogénica y de la tectónica de placas.

Sitio tectónico suizo del Sardona © Suiza Turismo
Sitio tectónico suizo del Sardona © Suiza Turismo

10. Convento benedictino de Saint-Jean-des-Soeurs en Müstair (1983)

Situado en un valle de los Grisones, el Convento de Müstair es característico de la renovación de la vida monástica cristiana durante la época carolingia. Detrás de sus muros se encuentra el mayor conjunto de pinturas murales de Suiza del siglo IX, así como estucos y frescos de la época románica. En este convento muy apreciado por arqueólogos e historiadores viven hasta hoy varias monjas benedictinas que dedican su vida a la oración y al trabajo.

Convento benedictino de Saint-Jean en Müstair © muestair.ch
Convento benedictino de Saint-Jean en Müstair © muestair.ch

11. Palafitos del entorno de los Alpes (2011)

Los 111 lugares con vestigios de asentamientos humanos prehistóricos se encuentran repartidos en seis países alpinos. 56 de estos vestigios se encuentran en Suiza, de los cuales más de la mitad se ubican a la orilla de lagos y ríos o en humedales. Son un testimonio de la vida humana de hace 7.000 años y, además de aportar conocimientos sobre la interacción entre el hombre y la naturaleza en aquel entonces, permiten entender mejor la vida cuotidiana en la Europa alpina durante el periodo neolítico y la Edad de Bronce.

Palafitos en Bevaix-Treytel © Fabien Langenegger
Palafitos en Bevaix-Treytel © Fabien Langenegger

12. Obra arquitectónica de Le Corbusier (2016)

Dos de los 17 objetos de Le Corbusier que componen este sitio transnacional del Patrimonio Cultural de la Humanidad se encuentran en Suiza. Se trata de la Villa “Le Lac”, ubicada en Corseaux al borde del lago Léman, y del inmueble Clarté en la ciudad de Ginebra. Le Corbusier fue un actor clave en el marco de la internacionalización de la arquitectura e hizo contribuciones extraordinarias ante los desafíos de la construcción en las sociedades del siglo XX. El arquitecto suizo (nacionalizado francés en 1930) realizó sus obras durante un periodo de medio siglo, iniciando su “búsqueda paciente” en el año 1905 en las ciudades de… ¡La Chaux-de-Fonds y Le Locle!

Inmueble Clarté en Ginebra © Claudio Merlini
Inmueble Clarté en Ginebra © Claudio Merlini

13. Bosques antiguos y primitivos de hayas de los Cárpatos y otras regiones de Europa (inscrito en 2021)

Dos de los 94 lugares que componen este patrimonio transnacional se encuentran en Suiza. Se trata de las dos reservas forestales de los Valles de Lodano, Busai e Soladino (Tesino) y Bettlachstock (Solothurn). El haya es la especie arbórea más importante de Europa Central y se distingue por su adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas y geográficas. Sin embargo, la intervención humana ha ejercido una importante presión sobre los antiguos y primitivos bosques de hayas a lo largo de los siglos, y en la actualidad sólo quedan unos pocos. 

Más información: www.whes.ch